REFLEJO

Gildo Medina ha desarrollado una gran habilidad para escudriñar y discernir las personalidades de los sujetos retratados. En sus obras capta cada rasgo del rostro de su modelo, pero sobre todo, enfatiza lo que los hace humanos, los rasgos de carácter que conforman las personalidades e historias que cada uno de ellos ha vivido y los ha llevado a lo que son hoy.

Para él, el rostro es reflejo de la vida interior. Así mismo, su búsqueda, es una búsqueda constante de la belleza, pero también es una búsqueda de sí mismo a través de la deconstrucción del otro, por medio de un exploración material, figurativa y conceptual del retrato, desde un plano más energético y sensorial, que paradójicamente, convive con el realismo de su técnica.

Su material predilecto son los lienzos de cuero fino de animales como el becerro por
sus cualidades inherentes: porosidad, aroma, suavidad y sensualidad; esas mismas cualidades vivas elevan la dificultad de su manejo técnico, pero también le han permitido insertar la pintura en contextos naturales para el material, poco convencionales para la creación plástica.

El perfeccionamiento en la comprensión del otro, Gildo Medina ha ganado a pulso ser reconocido y publicado internacionalmente como uno de los más sobresalientes retratistas de nuestra época.

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